« Entre polvo y escombros »
ANEXO (I)
En la página 29 del libro, entramos en el capítulo «Neptunos y pulsantes» donde pongo ejemplos de exoplanetas que han sido clasificados como tales, pero los nuevos estudios cercanos a la fecha de hoy, añade nueva información a cerca de estos mundos:
Los minineptunos no serían mundos con océanos de magma, la presión extrema de sus atmósferas los convierten en mundos rocosos y no en planetas fundidos.
Los minineptunos son uno de los tipos de planetas más comunes del universo, con radios que oscilan entre 0,75 y 4 veces el terrestre. El patrón está claro: cuanto mayor sea el peso molecular medio de la atmósfera y más masiva la envoltura gaseosa, más probabilidades hay de que el planeta tenga la corteza sólida.
GJ1214b, es un minineptuno ubicado en Ophiuco con una metalicidad muy superior a la solar, lo que implica una composición pesada, posiblemente rica en agua y compuestos complejos. En esas condiciones, las presiones en la frontera entre la atmósfera y el manto son tan altas que la roca no puede permanecer líquida. Este planeta no sería un océano de magma, sino un planeta sólido con una atmósfera gigante.
Un estudio identifica cinco variables clave que determinan el estado superficial de un minineptuno:
1.- LA MASA PLANETARIA, cuanta más masa, mayor presión sobre el núcleo.
2.- TEMPERATURA SUPERFICIAL, controla si la roca puede fundirse o no.
3.- PRESIÓN RADIOACTIVA-CONVECTIVA, indica la edad y el equilibrio térmico del planeta.
4.- FRACCIÓN DE MASA DE LA ENVOLTURA GASEOSA, cuanto más gas, mayor es la presión sobre la superficie.
5.- PESO MOLECULAR MEDIO, las atmósferas más pesadas solidifican antes la roca.
Los modelos revelan que sólo los planetas jóvenes y calientes, con envolturas delgadas, podrían mantener océanos de magma activos. En los demás, la superficie se enfría y se solidifica con el paso del tiempo, endureciendo el planeta hasta convertirlo en una esfera de roca comprimida.
-O-
En el capítulo «En busca de un nuevo modelo» en la página 23, hablo de la posibilidad de que el disco protoplanetario se rompa y los planetas se formen independientemente, poniendo el caso de un exoplaneta que gira en torno a una enana roja. Ahora os pongo el caso de un exoplaneta que gira alrededor de una gigante blanca:
29 Cygni b, un planeta un tanto especial. Gira en torno a una estrella blanca dos veces más grande que el Sol y una masa 1,8 veces la solar a 133 años luz. Su masa, 15 veces la joviana, pone en jaque el límite de lo que se considera planeta y enana marrón. Con el James Webb, se ha conseguido estudiar la composición atmosférica de estrellas y exoplanetas, teniendo en cuenta como refleja la luz. Este exoplaneta es rico en metales en comparación a la estrella donde se ubica, y esto es compatible con los discos de acreción con una gran cantidad de sólidos cargados de metales, confirmando así su característica planetaria; aunque se abre la posibilidad de que se formara por un proceso de fragmentación del disco protoplanetario en lugar de un crecimiento de menos a más, ya que se encuentra a unos 2.400 millones de km de su estrella.

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